1. Digitalización de extremo a extremo, no solo “tracking”
La digitalización logística está avanzando desde portales aislados hacia intercambio estructurado de datos entre empresas, transportistas, puertos y autoridades. Desde el 1 de enero de 2024, la OMI exige a sus Estados miembros utilizar una Ventanilla Única Marítima para intercambiar electrónicamente la información de llegada, permanencia y salida de los buques.
En carga aérea, IATA impulsa el e-AWB, que elimina la necesidad de imprimir y archivar la guía aérea en papel, y el estándar Cargo-XML para intercambiar información regulatoria y operativa. El valor no está solo en “ver dónde está la carga”, sino en reducir reingresos manuales, errores y tiempos de liberación.
2. Resiliencia y confiabilidad como indicadores de desempeño
El Índice de Desempeño Logístico 2023 del Banco Mundial vuelve a poner la confiabilidad en el centro. El informe señala que, en promedio, transcurren 44 días desde que un contenedor ingresa al puerto exportador hasta que sale del puerto de destino, y que ese tramo representa cerca del 60% del tiempo total del comercio internacional.
La planificación resiliente combina proveedores alternativos, ventanas de inventario, criterios de priorización y alertas tempranas. Esta es una inferencia operativa basada en la importancia que las fuentes oficiales asignan a confiabilidad, digitalización y reducción de demoras.
3. Visibilidad basada en datos consistentes
La visibilidad útil requiere hitos comparables y datos maestros correctos: número de referencia, transportista, origen, destino, fechas estimadas, eventos de transbordo y excepciones. Cuando cada actor describe el mismo evento de forma distinta, el tablero puede verse moderno, pero la decisión sigue siendo lenta.
La tendencia es integrar datos de reservas, documentos y eventos para que el equipo gestione excepciones —demoras, cambios de itinerario, falta de documentos o inspecciones— en lugar de perseguir actualizaciones por correo.
4. Descarbonización y nuevas exigencias de información
La Estrategia 2023 de la OMI establece la ambición de alcanzar emisiones netas nulas del transporte marítimo internacional cerca de 2050. También fija para 2030 una reducción de al menos 40% en la intensidad de carbono frente a 2008 y busca que tecnologías, combustibles o fuentes de energía con emisiones nulas o casi nulas representen al menos 5%, procurando llegar a 10%, de la energía utilizada por el sector.
Esto está aumentando la relevancia de la eficiencia operativa, la selección de rutas, la consolidación de carga y la disponibilidad de datos de emisiones. Para los cargadores, la conversación está pasando de declaraciones generales a información trazable y comparable.
5. Qué puede hacer una empresa hoy
- Definir hitos y responsables de actualización para cada modo de transporte.
- Evitar registrar manualmente el mismo dato en múltiples sistemas.
- Medir confiabilidad además de costo y tiempo promedio.
- Crear protocolos para demoras, cambios de ruta y documentos pendientes.
- Solicitar datos de emisiones con metodología y alcance claramente identificados.
- Priorizar integraciones que resuelvan decisiones operativas, no solo visualización.
Fuentes oficiales consultadas
- Banco Mundial — Logistics Performance Index 2023
- OMI — Ventanilla Única Marítima
- IATA — e-freight y e-AWB
- OMI — Estrategia 2023 de reducción de GEI
Contenido informativo. Los requisitos contractuales, aduaneros y documentales deben validarse para cada operación, producto, país y medio de transporte.